lámparas de parrilla fluorescente

Lámparas de Parrilla Fluorescente al mejor precio

En MueblesHogar podrás decorar a tu gusto y con las mejores ofertas en lámparas de parrilla fluorescente para su oficina. Encontraras una gran variedad en decoración como lámparas de escritorio, lámparas de pie oficina, lámparas de diseño oficina y mucho más para su oficina.

Referencia

  • Lámparas de Pie Oficina
  • Iluminación LED Oficina
  • Lámparas de Escritorio
  • Lámparas de Diseño Oficina
  • Lámparas de Parrilla Fluorescentes
Decoración

Se conoce por luminaria fluorescente, al conjunto que forman una lámpara, llamada cilindro fluorescente, y una armadura, que contiene los accesorios precisos para el funcionamiento. En determinados lugares se conoce como luminaria únicamente a la lámpara. La lámpara es de descarga de vapor de mercurio a baja presión y se emplea en general para la iluminación familiar o bien industrial. Su ventaja en frente de otro género de lámparas, como las incandescentes, es su eficacia energética.
La lámpara consiste en un cilindro de vidrio fino envuelto internamente con distintas substancias químicas compuestas llamadas fósforos, si bien por norma general no poseen el factor químico fósforo y no deben confundirse con él. Esos compuestos químicos emiten luz perceptible al percibir una radiación ultravioleta. El cilindro contiene además de esto una pequeña cantidad de vapor de mercurio y un gas inerte, frecuentemente argón o bien neón, a una presión más baja que la presión atmosférica. En todos y cada extremo del cilindro se halla un filamento hecho de tungsteno, que al calentarse al colorado contribuye a la ionización de los gases.

Historia

El más viejo antecedente de la iluminación fluorescente probablemente sea el experimento efectuado y descrito en mil setecientos siete por Francis Hauksbee, que produjo por ionización electrostática del vapor de mercurio una luz azulada que alcanzaba para leer un escrito. Más tarde el físico alemán Heinrich Geissler edificó en mil ochocientos cincuenta y seis un dispositivo a través de el que consiguió una luz de brillo azulado desde un gas enrarecido encerrado en un cilindro y excitado con una descarga eléctrica. Debido a su forma, este dispositivo pasó a llamarse «tubo de Geissler». En la Feria Mundial de mil ochocientos noventa y tres fueron mostrados dispositivos fluorescentes desarrollados por Nikola Tesla.
En mil ochocientos noventa y uno, el inventor estadounidense, y cooperador de Tesla, Daniel McFarlane Moore empezó a efectuar ensayos con cilindros de descarga gaseosa. Creó de esta manera en mil ochocientos noventa y cuatro la «lámpara Moore», que se trataba de una lámpara comercial que competía con las lámparas de luz incandescentes inventadas por su viejo jefe Thomas Alva Edison. Estas lámparas, que contenían ázoe y dióxido de carbono, emitían luz blanca y rosada respectivamente, y tuvieron un éxito moderado. En mil novecientos cuatro, las primeras de estas lámparas se instalaron en unos guardes de la urbe estadounidense de Newark. Como las tareas de instalación, mantenimiento y reparación de estas lámparas eran difíciles, no tuvieron éxito.
En mil novecientos uno, Peter Cooper Hewitt mostró su lámpara de vapor de mercurio, la que emitía luz de coloración verde-azulada, que era indigna para la mayor parte de los usos prácticos. No obstante, su diseño estaba muy cerca del de las lámparas actuales, aparte de tener mayor eficacia que sus afines incandescentes.
En mil novecientos veintiseis, Edmund Germer, Friedrich Meyer y Hans Spanner plantearon acrecentar la presión del gas en el cilindro y cubrirlo interiormente con un polvo fluorescente que absorbiese la radiación ultravioleta emitida por un gas en estado de plasma, y la transformara en una luz blanca más uniforme. La idea fue patentada por año siguiente y más tarde la patente fue adquirida por la compañía estadounidense General Electric y bajo la dirección de George Y también. Inman la puso a punto para su empleo comercial en mil novecientos treinta y ocho. Los conocidos cilindros rectos y de encendido por precalentamiento se mostraron por vez primera al público en la Feria Mundial de New York en el año mil novecientos treinta y nueve. Desde ese momento, los principios de funcionamiento se han mantenido inalterados, salvo las tecnologías de manufactura y materias primas utilizadas, lo que ha redundado en la minoración de costes y ha contribuido a popularizar estas lámparas en el mundo entero.